Dejamos Sierra Leona porque mi padre comenzó la universidad aquí en Estados Unidos, hace 15 o 16 años, y optamos por una visa de estudiantes que permitía al estudiante traer a su familia.
Lo que más me asombró cuando llegué a aquí es que si tienes hambre, en Estados Unidos, puedes calmarla rápidamente.
En mi país tienes que esperar a la hora de la comida o la cena cuando tu mamá te prepara la comida o si vas a un restaurante tienes que esperar a que la preparen, pero aquí en América, siendo tan joven me maravilló el decir en una ventanilla lo que quieres, acercarte a la siguiente ventanilla y tener tu comida y en cuestión de minutos tu hambre queda saciada.
Con el paso del tiempo me inicié en ventas farmacéuticas y desde hace unos años empecé a viajar, a no tener un jefe directo y a no estar en una oficina de 9 a 5.
Me gusta llamarme emprendedor en serie o al menos me gustaría serlo.
Creo que Estados Unidos es un magnífico comienzo…
Es un país que abre tu mente, te abre a nuevas experiencias, lo que te permite salir al mundo y aplicarlas.
Estoy deseando llegar a mi país y aplicar todo lo aprendido.
America simplemente ha creado un lugar donde creces, aprendes y te multiplicas.